El caso de Rubén Rocha Moya dejó hace tiempo de ser exclusivamente un problema de Sinaloa. Hoy se ha convertido en una pieza del complicado tablero donde confluyen Morena, Claudia Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador, Estados Unidos y las investigaciones que rodean al poder político mexicano.
Pero hay que separar hechos de hipótesis. Una cosa son las investigaciones, declaraciones y movimientos políticos conocidos; otra, las responsabilidades penales que únicamente pueden establecerse mediante pruebas y resoluciones judiciales.
Lo políticamente relevante está en otra parte: Rocha se ha convertido en un termómetro del poder. Cada movimiento alrededor suyo permite observar las lealtades, fracturas y costos que enfrenta Morena, particularmente cuando aparece el factor Estados Unidos.
Por eso el affair Rocha Moya ya no puede leerse únicamente preguntando:
¿Qué ocurrirá con Rocha?
La pregunta mayor es:
¿A quién puede arrastrar una eventual caída de Rocha y hasta dónde llegarían sus consecuencias políticas?
Ese es el hilo que vale la pena seguir.
Dahemont/ F. Berrueto/ Didia…
