La famosa “lista filtrada” de personajes mexicanos supuestamente bajo observación de agencias americanas cayó como bomba racimera en los cafés políticos, cuartos de guerra y oficinas refrigeradas del poder.
Y mientras unos niegan todo, otros ya andan revisando visas, cuentas bancarias, prestanombres, ranchos, departamentos en Houston y hasta fotografías con personajes “incómodos”.
El problema no es la lista…
El problema es que nadie se ríe.
Porque cuando Washington empieza a mencionar gobernadores, senadores, alcaldes, militares, operadores financieros y hasta familiares del antiguo régimen guinda… el asunto deja de ser grilla tropical.
Pasa a nivel DEA, FBI, Tesoro y Corte Federal.
En Morena hay nerviosismo.
Los más serenos aseguran que todo es “campaña mediática de la derecha”.
Los más sinceros ya preguntan discretamente si Belice sigue siendo opción de escape.
Y en medio del temblor político, aparece Rocha Moya como personaje central de una película entre narcos, poder, pactos y silencios oficiales.
Pero no viene solo.
La procesión es larga:
unos cargan expedientes, otros maletas… y varios ya cargan rosarios.
Porque una cosa es ganar elecciones con acarreados…
y otra muy distinta, intentar convencer a un fiscal federal americano.
Domingrillo apenas comienza.
Y el trompo…
ya agarró vuelo.
Nakamura Canché …
