Por: Nakamura Canché.

“Quítate tu, para que me ponga yo” -el juego de las sillas palaciegas-, ha comenzado,reacomodos oficiales de la central a sus sucursales, para cubrir los futuros cargos y encargos y, para ir depurando los rezagos heredados de hijastros incómodos, pequeños virreyes, changoleones, y cien anchetas más que solo joden al vecino…

La fémina de la “colita de caballo”, denota el comienzo de su sexenio, cubriendo y descubriendo áreas que abriendo puertas y balcones del palacio “Arbab sexenal”- ha sido fuente de intrigas, golpes bajos, piquetes de ojo e incluso ciertos menosprecios con apodos quitapón (corcholatas, pues) de las grasejadas del cabecita de algodón refugiado en “ La chingada”, desde donde ejerce el nombre de su rancho…

Los siguientes movimientos telúricos serán de gran profundidad, en tanto se deciden los gurues si aplican la cláusula de la “ Revocación del mandato” y el barco denominado “ México”, logra llegar al puerto 2030. !! Beyhualé!!

Nakamura Canche Nakashima…

COLOFÓN Al ESTilO @AI@…

Reacomodos Oficiales

Por: Nakamura Canché

“Quítate tú, para que me ponga yo”.

No es frase de cantina: es doctrina de poder.

El juego de las sillas palaciegas ha comenzado, y esta vez no es simulación ni ensayo. Son movimientos reales, con destinatario final en el tablero nacional. Desde la central hasta las sucursales, las piezas empiezan a moverse con precisión quirúrgica: unos suben, otros rotan, varios desaparecen… y no pocos son sacrificados en silencio.

Se trata de ocupar espacios, sí, pero también de limpiar la casa. De barrer los rezagos que dejaron los herederos incómodos del sexenio anterior: virreyes de ocasión, operadores de humo, tribus internas y uno que otro iluminado que confundió lealtad con impunidad.

La fémina de la “colita de caballo” marca ya su propio compás. No pide permiso: ajusta, reordena y deja claro que el poder no se hereda… se ejerce. Abre puertas, pero también balcones, para ventilar los pasillos donde antes se cocinaban intrigas, zancadillas y bautizos políticos con apodos de ocasión —aquellas “corcholatas” que hoy ya no hacen tanta gracia.

Mientras tanto, desde su refugio tropical llamado “La Chingada”, el antiguo timonel observa. No gobierna —dicen—, pero su sombra todavía se proyecta larga sobre el tablero.

Lo que viene no serán simples ajustes: serán movimientos telúricos. De esos que reacomodan placas completas. En el fondo, los gurús del régimen afinan la pregunta incómoda: ¿será necesario activar la cláusula de la Revocación de Mandato, o bastará con recalibrar el rumbo?

El barco llamado México sigue en altamar.

El puerto 2030 aún se ve lejano… pero el oleaje ya cambió.

Y en cubierta, más de uno empieza a perder el equilibrio.

¡Beyhualé!

Nakamura Canché Nakashima…

Por admin