Originario del Pueblo Mágico de Espita, el kots’ob es uno de esos tesoros gastronómicos que pocas personas conocen fuera de la región. A simple vista podría parecer un tamal, pero su preparación encierra técnicas ancestrales heredadas de la cultura maya.
Su ingrediente principal es una mezcla de masa de maíz, ibes (frijol blanco) y pepita molida. Lo que lo hace único es el uso del tóoksel, una preparación que utiliza piedras calentadas al rojo vivo para aportar un característico sabor ahumado. Posteriormente, la mezcla se envuelve en hojas de x-mak´ulan (hoja santa) y se cocina al vapor.
El nombre “kots’ob” proviene de la lengua maya y hace referencia a la forma enrollada que adquiere durante su elaboración. El resultado es un platillo sencillo, pero profundamente ligado a la identidad gastronómica de Espita.
Ahora, si hay un platillo que sea más complicado de encontrar que los demás, probablemente sea éste; no cuentes con que podrás probarlo si no hablas por adelantado alguna de las personas que lo prepara.
