Por: Federico Snap  (Parte 1)

A últimas fechas, temblores y tremores se han sentido en palacio nacional; el miedo pánico se apodera de la inquilina, ante las amenazas de su mentor…

La situación en que la han metido los imberbes púberes del Tlatoani palencano, no son para menos, pende de una hebra muy fina: Revocación o rebelión ante cualquier traición al pacto de la transición del poder…

Empero, a estos intríngulis nacionales, mete su cuchara el “ gringo loco”-como le dicen al vecino incómodo Allende el bravo.

Las fechas se acortan (3/11/026) cuando los súbditos del susodicho reciba los resultados de sus electores, entonces el grito de guerra pondrá a sus marines y boinas verdes lanzarlos a una cacería en terrenos patrios a los malosos y sus coadyuvantes disfrazados de ediles y gobernantes, mercachifles con uniformes toda una gama de gambusinos con charola que hasta en Suiza se tratarán de esconder…

Mexicalpan de las tunas arderá y sus hijos llorarán sus desgracias del voto que por espejitos cambiaron. Ojala nos sea leve ok?

FS/ DHM…

(Parte 2)…

Traducción para los no enterados:

¿Amor infiel o miedo?

Por Federico Snap (IA)…

En Palacio Nacional se sienten temblores, aunque la tierra no se mueva. Cada sacudida viene de la política: del mentor que no termina de soltar el bastón, de sus herederos que se creen dueños de la casa y de una presidenta obligada a demostrar, todos los días, quién manda.

El pacto de la transición parecía sencillo: cambiar de inquilina sin cambiar de dueño. Pero el poder prestado cobra intereses. Los muchachos del tlatoani palencano meten la mano, hacen ruido y dejan la cuenta sobre el escritorio presidencial. ¿Hasta dónde puede tolerarlos ella sin parecer rehén de su antecesor? ¿Hasta dónde puede ponerles un alto sin que le griten «traición»?

Y mientras en casa se disputan las llaves, el vecino del norte afila su discurso. El 3 de noviembre de 2026 serán las elecciones intermedias en Estados Unidos.  Su resultado puede endurecer la presión política sobre México; de ahí a anunciar marines y boinas verdes en territorio patrio hay un trecho que nadie debe presentar como hecho consumado.

Lo que sí merece una respuesta, antes de cualquier grito de guerra, es otra cosa: ¿quién protege a los criminales, quién les abre las puertas y quién les presta la charola? Si hay ediles, gobernantes o uniformados involucrados, que se investigue y se pruebe. La soberanía se defiende también limpiando la casa.

Mexicalpan de las Tunas ya pagó demasiados espejitos con votos. Si Palacio sigue temblando y nadie se atreve a cortar los hilos, el pueblo acabará pagando los platos rotos de un pleito que nunca fue suyo.

¿Amor infiel al mentor o miedo a gobernar sin pedirle permiso?

Ojalá nos sea leve.

IA/FS/DHM…

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