Por: Cuco Mora
Como siempre: ahogados en la orilla… y la ilusión se esfumó en 101 minutos de batalla. Empero, el esfuerzo fue una verdadera “tarea de romanos”.
México no se ha podido quitar ese mal fario que alimenta generaciones enteras soñando con el eterno “¿y si sí?”. Lo invocamos una vez más, pero la superioridad de los inventores del futbol, los ingleses, terminó siendo el sinodal más exigente: tres balones al fondo de la red contra dos de los nuestros…
Otra vez será —decimos— aferrados a la esperanza de un futuro con mejores perspectivas, si las condiciones y el destino por fin se acomodan.
¡¡Lástima, Margarito!! Se hizo lo que se pudo. La pompa de jabón se deshizo con el agua de la intensa lluvia que cayó sobre la cancha del Azteca, apagando también la fiesta en las gradas.
Las luces se fueron apagando junto con la retirada de los aficionados que, entre gritos destemplados, pedían un último milagro, un mísero gol… pero nada.
Las lágrimas se mezclaron con los chorros de agua que bajaban del cielo.
El fantasma del “YA MÉRITO” volvió a cruzarse gacho en nuestro camino…
Bye, nene.
Cuco Mora…

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