Por: Federico Snap.
Finalmente ocurrió lo que muchos esperaban, pero pocos quisieron ver. Las consecuencias ya comenzaron a sentirse. Trump castiga sin tirar una piedra ni blandir un palo; guarda varios ases bajo la manga y los utiliza cuando más conviene.
La aplicación de aranceles, las restricciones a componentes y otras medidas comerciales terminarán por hacer sentir el ardor del látigo, con todo y su característico chasquido, incluso sobre la piel más curtida.
¿Y todo por qué?
Por una política de confrontación permanente frente a un coloso que compra miles de millones de dólares en productos y sostiene una gigantesca sociedad de consumo. Se menospreció su capacidad de presión económica, como si ese mercado no fuera el principal destino de buena parte de nuestras exportaciones.
A ello se suma otro factor que no puede ignorarse: el narcotráfico, una adicción que destruye miles de vidas y cuyos tentáculos también alcanzan la economía y la política. Mientras tanto, desde el oficialismo se insiste en minimizar el problema o en referirse a sus protagonistas con una indulgencia que desconcierta.
El tiempo, como siempre, terminará dictando el veredicto. ( Desde una Corte en Manhatan)
Salud y buenas tardes:
Federico Snap…
