Por: Cuco Mora

Dicen los viejos lobos de la política que cuando el río suena no es porque trae agua… sino porque ya arrastra cadáveres administrativos, facturas pendientes y expedientes con olor a encierro. Y en estos tiempos raros, donde el silencio vale más que una declaración de prensa, muchos comenzaron a hablar en clave, a media voz y viendo para todos lados como si las paredes tuvieran orejas y las bocinas micrófonos gringos.

El famoso “como anillo al dedo”, pronunciado en tiempos de pandemia, hoy retumba distinto en las cantinas políticas y en los cafés donde todavía sobreviven los dinosaurios de la vieja escuela. Algunos entendieron desde entonces que el COVID no solo encerró gente, también abrió puertas traseras para negocios oscuros, compras infladas, préstamos invisibles y alianzas que hoy, “des-pa-cito”, comienzan a desfilar ante tribunales extranjeros que no entienden de mañaneras, aplausos ni acarreados.

Por eso el nuevo lenguaje ya no es directo. Ahora hablan de cocos, anillos, nopales y rock and roll. Cuando dicen “el coco ya soltó agua”, significa que alguien empezó a cooperar. Cuando mencionan “por decenas sale más barato”, no hablan de tortillas ni de tamales, sino de expedientes agrupados, acuerdos silenciosos y listas completas entregadas como combo familiar. Y cuando alguien menciona “La Chingada”, no siempre se refieren al rancho… sino al destino político de varios que juraban vivir eternamente blindados.

La fanaticada todavía cree que todo es pleito entre derecha e izquierda, entre chairos y fifís, pero los conocedores saben que el verdadero juego ocurre detrás del telón, donde operadores financieros, ex funcionarios, empresarios consentidos y personajes con sonrisa de estampita negocian segundos de oxígeno político mientras los de arriba deciden quién se hunde y quién flota.

Y ahí aparece CSP, caminando sobre un piso lleno de vidrios rotos, intentando deslindarse sin romper completamente el cordón umbilical del pasado reciente. Porque una cosa es heredar el poder… y otra muy distinta cargar costales ajenos llenos de piedras, gasolina y secretos.

Mientras tanto, desde el norte soplan vientos helados. Jueces, fiscales y agencias que antes parecían lejanas hoy forman parte de las sobremesas nacionales. Hay quienes ya venden propiedades, otros cambian teléfonos, algunos desaparecen de escena y más de uno comenzó a rezar aunque nunca haya pisado una iglesia.

Por eso este mensaje es “solo para conocedores”.
Porque el ciudadano común escucha ruido.
Pero el viejo periodista, el político curtido y el operador de alcantarilla… escuchan el rechinar de barrotes.

Y cuando los barrotes rechinan…
es porque alguien ya empezó a cerrar la puerta.

Cuco Mora y sus cuates de “Entre Amigos”…

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