Por: Cuco Mora.

Un verdadero asalto en despoblado convirtieron al INE quienes “calladitos como momias departían las alegrías de su Presidenta Guadalupe Taddei Zavala, cuyas gustos por los  lujos y la atención amorosa de su pareja  José Hernández Casillas, pillo de “siete suelas”  quien presuntuoso grababa los momentos felices de su pareja y familia…

Ahora resulta que de la inmensa trama de corruptelas imperante, NADIE de los otros 10

Consejeros, los 120 “Asesores” adjuntos a la titular y una serie de personajes contralores,

de adquisiciónnes, Choferes, Guardaespaldas, porteros, aseadores de los inmuebles, un

Sin fin de burócratas que según suman unos 5 millares, diseminados en las Delegaciones

del Valle de Mexico, suponemos SABIAN del “Afaire” incluido Cupido el flechador, del

esquilmo despiadado cometido…

Los Sherloks de la tecla…

Salta a la luz publica- gracias a los malditos buscabullas de los medios de comunicación

que la pus enconada pringo la baba infecta hasta Palacio Nacional, que ahora sí,  pide castigo a los involucrados tratando de deslindarse del robo y el descrédito de

la institución en pleno proceso electoral…

Mierntras el dichoso “Rey Mierda” de Palenque, hace mutis cuyo silencio complice el – como se sabe – designo a la sonorense en contubernio con el gobernador Arturo Montaño, otro de la

pandilla de la 4 T…

El paquete “ oneroso” tiene que limpiarse desde la raíz, pues por otra parte, les adelanto que ya se  elaboran miles o millones de credenciales apócrifas listas para ser usadas con inclusiónen los listados nominales de las entidades donde saben no las traen consigo, ya conocen como operar. !! AGUAS!

COLOFÓN ( a manera de Editotial).

¡¡Y SIGUE LA VACA DANDO!! (2)

Por: Federico Snap.

¡Y vaya que sigue dando! Porque cuando de escándalos políticos, sospechas de corrupción y cuestionamientos sobre el manejo de los recursos públicos se trata, parece que la vaca no solamente da leche, sino que amenaza con llevarse hasta el establo.

Esta vez, los reflectores apuntan hacia el Instituto Nacional Electoral (INE), organismo que debería representar una de las principales garantías de transparencia, imparcialidad y confianza democrática de los mexicanos.

Las versiones y señalamientos que circulan alrededor de su presidenta, Guadalupe Taddei Zavala, y de personas de su entorno merecen algo más que rumores, especulaciones y declaraciones de ocasión: merecen investigaciones serias, documentos verificables y explicaciones públicas.

Porque una cosa es la vida privada de los funcionarios y otra, muy distinta, el posible aprovechamiento indebido de recursos, cargos o influencias institucionales. Si existieran irregularidades, correspondería a las autoridades competentes acreditarlas y determinar responsabilidades.

¿Y LOS DEMÁS CONSEJEROS?

Aquí surge una pregunta que no puede quedarse flotando en el aire: ¿qué mecanismos de vigilancia, fiscalización y control operan dentro del INE?

El instituto cuenta con consejeros, áreas administrativas, órganos de control y servidores públicos responsables de distintas funciones. Su existencia obliga a preguntarse si los procedimientos de supervisión son suficientemente eficaces.

No se trata de acusar indiscriminadamente a cuantos trabajan en la institución. Sería injusto convertir a miles de empleados en sospechosos por el simple hecho de cobrar una nómina.

Pero tampoco puede aceptarse que, ante cualquier posible irregularidad, la respuesta institucional se reduzca al clásico:

¡Aquí nadie vio nada, nadie escuchó nada y nadie sabe nada!

¡Caramba! Ni las momias de Guanajuato guardarían tanto silencio.

¿Y PALACIO NACIONAL?

Cuando los cuestionamientos alcanzan a instituciones fundamentales del país, las repercusiones políticas terminan llegando hasta las puertas del poder.

La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum tiene la responsabilidad de respetar la autonomía del INE y, al mismo tiempo, promover que cualquier denuncia sustentada siga los cauces institucionales correspondientes.

Porque defender la legalidad no significa encubrir a nadie, pero tampoco condenar anticipadamente a una persona por versiones que todavía no han sido demostradas.

Y aquí aparece otro asunto espinoso: la relación política entre los nombramientos institucionales, los partidos y los grupos de poder.

El expresidente Andrés Manuel López Obrador continúa siendo una figura central del debate político mexicano.

Sin embargo, cualquier señalamiento de intervención indebida en nombramientos o decisiones del INE debe apoyarse en hechos comprobables, no solamente en diferencias partidistas.

¡No confundamos las sospechas con las sentencias, ni las simpatías políticas con certificados de inocencia!

¡AGUAS CON LAS CREDENCIALES!

Hay un tema todavía más delicado: las versiones sobre una posible falsificación de credenciales electorales y su eventual utilización en procesos electorales.

Se trata de una acusación de enorme gravedad que, hasta contar con pruebas verificables, no puede presentarse como una operación demostrada ni como un fraude consumado.

Pero precisamente por la importancia del asunto, las autoridades electorales deben mantener mecanismos rigurosos de verificación, actualización del padrón, control de la lista nominal y prevención de delitos electorales.

La confianza ciudadana no se construye con discursos tranquilizadores, sino con procedimientos transparentes y resultados comprobables.

Porque cuando el ciudadano comienza a desconfiar de quien organiza, vigila y califica las elecciones, el daño puede alcanzar a todo el sistema democrático.

¡QUE NO SE LLEVEN HASTA EL ESTABLO!

México necesita instituciones fuertes, funcionarios responsables y autoridades que comprendan que los cargos públicos no son patrimonio familiar, partidista ni personal.

Si existen denuncias sustentadas, que se investiguen. Si hay responsabilidades acreditadas, que se sancionen. Y si las acusaciones resultan infundadas, que también se esclarezca públicamente.

Lo que no puede continuar es esa costumbre de convertir cada cuestionamiento en una guerra de declaraciones, mientras las respuestas concretas se quedan esperando turno.

Porque entre sospechas, silencios, pleitos políticos y explicaciones a medias, el ciudadano termina preguntándose:

¿Quién cuida al cuidador? ¿Quién vigila al vigilante? ¿Y quién responde cuando la confianza pública se viene abajo?

¡Aguas, señores! Que la paciencia del pueblo no es eterna.

Y mientras llegan las respuestas…

¡¡Y SIGUE LA VACA DANDO!!

CUCO MORA / F. S.

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