La llegada de visitantes internacionales al país caribeño acumuló una severa caída del 64,4% hasta el cierre del último balance oficial.
El sector turístico en Cuba atraviesa una crisis estructural sin precedentes que condiciona drásticamente las previsiones para el invierno de 2026. Los datos consolidados de la Oficina Nacional de Estadística e Información, ONEI, constatan un desplome del 64,4% en el arribo de turistas internacionales, registrando apenas 450.353 visitantes frente al volumen del ejercicio previo.
La debilidad de la demanda tocó fondo durante el verano, con mínimos históricos en junio (28.100 viajeros) y un mes de agosto que apenas rozó las 30.490 llegadas internacionales.
Esta parálisis operativa ha obligado a rediseñar por completo el mapa de alojamiento de la isla. Según los últimos informes gubernamentales, el 73% de las instalaciones hoteleras de Cuba se encuentran cerradas actualmente, arrastradas por índices de ocupación media que apenas rozaban el 12,9% en los periodos previos y que hacían insostenible el mantenimiento de los complejos.
Mercados clave como Canadá —tradicional motor del destino—, Rusia y Estados Unidos registran retrocesos masivos, sumados a una notable contracción en los viajes de la comunidad cubana residente en el exterior.
Bloqueo financiero y éxodo de turoperadores
Las causas detrás de este escenario combinan deficiencias logísticas internas y fuertes presiones geopolíticas. A la escasez de combustible que limita el transporte interno y las operaciones aéreas, se suma el endurecimiento de las restricciones financieras que impiden el uso de tarjetas Visa y Mastercard internacionales en los comercios de la isla.
Este panorama de aislamiento bancario, sumado a amenazas de sanciones secundarias desde el mercado estadounidense, provocó en los últimos meses la retirada de siete de las principales cadenas hoteleras internacionales que operaban en el país.
Estas corporaciones gestionaban de forma directa el 46% de las habitaciones disponibles en el territorio cubano, dejando un vacío comercial difícil de llenar en el corto plazo.
Apertura al capital extranjero como tabla de salvación
rente a una temporada de invierno amenazada, el Ejecutivo cubano ha presentado un plan de contingencia compuesto por 13 medidas de flexibilización económica. La gran novedad de esta reforma radica en la concesión de derechos reales de usufructo oneroso sobre la propiedad hotelera, una fórmula legal con la que se espera que empresas extranjeras asuman la inversión, remodelación y explotación directa de los activos estatales.
Con regímenes fiscales específicos y una estrategia de comercialización más agresiva, Cuba busca recuperar competitividad en un mercado del Caribe que avanza a un ritmo completamente ajeno a los problemas de la isla.
