La infección por la ameba Naegleria fowleri, también conocida como ameba “comecerebros”, es poco frecuente, pero casi siempre tiene un desenlace mortal. Por ello, las autoridades del estado mexicano de Yucatán han cerrado seis lagos en los que se ha detectado la presencia del parásito. Un hombre de 34 años, que había trabajado como instructor de esquí acuático, falleció en septiembre a causa de una encefalitis provocada por la ameba.

También en Estados Unidos se producen continuamente fallecimientos a causa de ese microorganismo. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., aunque cada año menos de diez personas contraen la denominada meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), las consecuencias de la infección son fatales: el 97 % de los afectados fallecen.

¿Dónde se encuentran las amebas comecerebros?

La Naegleria fowleri es termófila, es decir, a esta ameba le gustan sobre todo las aguas dulces cálidas y los suelos. Por ello, se encuentra principalmente en las zonas subtropicales y tropicales, aunque, según el Instituto Robert Koch (RKI) de Alemania, durante los meses de verano también puede encontrarse en aguas calentadas de forma natural o artificial en zonas climáticas templadas. Según los CDC, la Naegleria fowleri se reproduce mejor a una temperatura de 46 grados Celsius.

En casos excepcionales, estos organismos unicelulares también prosperan en piscinas que no están correctamente cloradas o en agua potable contaminada. En cambio, la Naegleria fowleri no se encuentra en agua salada.

¿Qué ocurre en caso de infección por Naegleria fowleri?

Normalmente, las amebas se alimentan de bacterias que encuentran en el agua y en el suelo. Sin embargo, en ocasiones estos unicelulares logran introducirse en el cuerpo humano a través de la nariz de una persona. Esto puede ocurrir al nadar, bucear, o incluso al limpiarse la nariz con agua contaminada. Desde allí, la Naegleria fowleri penetra en el cerebro a través del nervio olfatorio, el primer nervio craneal, responsable del sentido del olfato.

El período de incubación, es decir, el tiempo que transcurre desde la infección hasta la aparición de los síntomas, oscila entre tres y catorce días. Las personas infectadas presentan fiebre, náuseas, vómitos y dolor de cabeza. A continuación, aparecen trastornos sensoriales y motores. Se produce la denominada “meningoencefalitis hemorrágica necrotizante”, una inflamación del cerebro que destruye el tejido cerebral. Los afectados entran en coma y, en la mayoría de los casos, fallecen.

Según los CDC, la infección por Naegleri fowleri solo es posible a través de la nariz. No se produce transmisión por gotículas ni aerosoles a través del aire. Beber agua contaminada tampoco supone ningún peligro, al menos en lo que respecta a la infección por la ameba “comecerebros”.

¿Cómo se trata una infección?

Cualquier persona que, tras bañarse en un lago de aguas cálidas, sufra dolor de cabeza, rigidez en el cuello, fiebre y vómitos, debe acudir al médico lo antes posible.

La meningoencefalitis amebiana primaria (MAP) se trata con una combinación de medicamentos, entre los que se incluyen antibióticos como la rifampicina y antifúngicos como la anfotericina B, desarrollados para el tratamiento de infecciones fúngicas. Estos medicamentos ya se han utilizado con éxito en el tratamiento de pacientes que han sobrevivido. La miltefosina, utilizada originalmente para el tratamiento del cáncer de mama, es el fármaco más reciente con un efecto prometedor en la lucha contra la ameba.

Dado que la MAP es tan poco frecuente y que, una vez que se manifiesta, la enfermedad avanza con tanta rapidez, resulta difícil encontrar tratamientos eficaces.

La crisis climática podría agravar el problema, ya que, al aumentar la temperatura del aire, también lo hace la del agua. Según los CDC, ya no solo se infectan personas en los estados del sur de EE. UU., sino que también se están registrando casos en el norte del país.

Por el momento, lo cierto es que la Naegleri fowleri no es en absoluto el mayor peligro que acecha en las aguas. Mientras que entre 2013 y 2022, 29 personas contrajeron la MAP en EE. UU., en un período de duración similar (2011-2020) más de 4 000 personas fallecieron por ahogamiento.

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