Una peligrosa práctica de consumo de drogas está encendiendo las alertas sanitarias en distintas partes del mundo. Se conoce como bluetoothing y consiste en inyectarse la sangre de otra persona que acaba de consumir sustancias, con la esperanza de experimentar un segundo efecto y aprovechar una misma dosis entre varios consumidores.

Aunque su extensión todavía es difícil de determinar, las autoridades sanitarias advierten que puede facilitar la transmisión del VIH y otras infecciones graves.

Uno de los países más afectados es Fiyi, un archipiélago del Pacífico que enfrenta una de las epidemias de VIH de más rápido crecimiento a nivel mundial. Según cifras citadas por The New York Times, las nuevas infecciones en el país se multiplicaron por diez entre 2014 y 2024.

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