Por: Cuco Mora
Pretender callar la Vox Populi mediante decretos y leyes hechas a modo; pregonar al mismo tiempo “soberanía”, “democracia” y “libertad de expresión”; y luego sacar listas de quienes desde el gobierno son señalados como “adversarios”, mientras desde el púlpito mañanero se reparten epítetos laudatorios acompañados de encuestas “patito”, es, políticamente hablando, darse un tiro en el pie.
Y luego otro…
Porque cuando un gobierno confunde crítica con ataque, discrepancia con conspiración y cuestionamiento con enemistad, termina disparando contra aquello que dice defender: la democracia.
¿Y LOS ASESORES, APÁ?
Aquí entra Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, expresidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y hoy coordinador general de Política y Gobierno de la Oficina de la Presidencia.
¿Acaso don Arturo no está para advertir cuándo una decisión, iniciativa o discurso puede convertirse en un búmeran jurídico y político para la presidenta Claudia Sheinbaum?
Porque si alrededor del poder existe toda una estructura de coordinadores, consejeros y asesores, uno se pregunta:
¿Para qué carajos sirven tantos asesores y subasesores si nadie levanta la mano antes de que una pifia salga por la puerta grande de Palacio Nacional?
¿Asesoran, aplauden o simplemente cobran?
Porque una cosa es respaldar a la presidenta y otra muy distinta dejarla caminar rumbo al precipicio para después explicarle por qué se cayó.
La verdad, da pena ajena observar cómo se acumulan errores, contradicciones y bravatas lanzadas a los cuatro puntos cardinales, capaces de irritar hasta al más pintado de guinda, azul, tricolor, naranja o del color que usted guste.
EL ENEMIGO IMAGINARI
Gobernar no es pelear todos los días.
Tampoco fabricar enemigos para después presumir que fueron derrotados.
Mucho menos convertir cualquier crítica en conspiración.
¿Hasta cuándo, Jesús mío?
Una y otra vez aparece la narrativa de una Presidencia amenazada, de adversarios por todas partes, de fuerzas empeñadas en descarrilar el proyecto.
¡Uta!
Eso de ver moros con tranchetes puede terminar convertido en paranoia política superlativa.
Mientras desde arriba buscan enemigos debajo de las piedras, abajo siguen esperando los verdaderos problemas nacionales: seguridad, economía, salud, corrupción, infraestructura y gobernabilidad.
Ésos sí son adversarios.
Ésos no necesitan aparecer en ninguna lista.
Ésos golpean todos los días al ciudadano.
Y ésos no desaparecen con una mañanera, una encuesta favorable ni un discurso de soberanía.
Porque en política existen disparos que vienen de enfrente…
otros llegan por la espalda…
pero los más absurdos, dolorosos y difíciles de explicar son aquellos que uno mismo se pega.
¡PUM!
Otro tiro en el pie.
Cuco Mora
