El presidente estadunidense, Donald Trump, advirtió este lunes a Irán que debe escoger entre un “acuerdo” o la “rendición total”, después de que Teherán negó que esté negociando con Estados Unidos.

“Nada llega a Irán, a menos que queramos que llegue, y nada llegará, a menos que se logre un Acuerdo o una Rendición Total”, advirtió Trump en su plataforma Truth Social.

“Tanto si Irán quiere admitirlo como si no, estamos hablando, de hecho, de una solución a un problema que ellos mismos han causado durante décadas. Es muy sencillo: ¡Irán nunca tendrá un arma nuclear!”, reiteró en sus redes sociales.

El magante lamentó que “los dirigentes iraníes sean “increíblemente hipócritas”, acusándolos de pedir encuentros con Estados Unidos  y que “luego afirman, abiertamente y con orgullo, que no están manteniendo ningún diálogo, que no se está hablando de nada y que solo tratan con ‘Omán'”.

Irán dijo antes que no había negociaciones con Estados Unidos ni planes para tenerlas, lo que contradice a Trump, quien anunció este domingo unas conversaciones que, según él, tendrían lugar la misma tarde de este lunes como justificación para suspender ataques contra Teherán.

Durante el fin de semana, Trump repitió un patrón que se ha venido observando durante los últimos cinco meses: anunciar planes de “ataques masivos” contra Irán, para luego cancelarlos en el último momento.

“¿Prefiero llegar a un acuerdo? No busco matar a nadie”, dijo Trump a bordo del Air Force One el domingo. “Ahora lo que estamos haciendo es hablar con ellos, en forma de negociación. Empieza mañana por la tarde”, añadió, sin precisar el ⁠lugar ni los participantes en dichas conversaciones.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail ⁠Baghaei, rechazó la afirmación, y dijo que no se estaban llevando a cabo negociaciones con Estados Unidos y que no había reuniones programadas.

Irán no tenía previsto acoger a delegaciones extranjeras ni enviar negociadores al extranjero en los próximos días, añadió. Baghaei señaló que todos los negociadores iraníes se ‌encontraban actualmente en ‌el país, salvo el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, que está en una peregrinación religiosa en Irak.

Las únicas conversaciones en curso, señaló, eran las que se mantenían con Omán sobre la gestión del estrecho de Ormuz. Una fuente iraní de alto rango también dijo a Reuters que no había conversaciones previstas y que Araqchi no estaría disponible al menos hasta finales de semana.

Patrón recurrente

Los acontecimientos de este lunes parecían encajar en un patrón que se ha venido repitiendo desde que Trump lanzó ‌la “Operación Furia Épica” junto con Israel hace más de cinco meses. En varias ocasiones, el republicano ha amenazado con una acción militar para luego alegar contactos diplomáticos como motivo para dar marcha atrás.

Irán, sin embargo, ha rechazado públicamente las negociaciones con Washington desde que, a principios de julio, fracasó un memorando de entendimiento firmado en junio con el objetivo de poner fin al conflicto. Trump aún no ha logrado los objetivos que se fijó al inicio de la guerra: desmantelar el programa nuclear de Irán, frenar su capacidad para atacar a sus rivales regionales y crear las condiciones para que los iraníes derroquen a sus gobernantes clericales.

Las repetidas escaladas de tensión por parte de Estados Unidos se han visto contrarrestadas por respuestas iraníes cada vez más intensas contra las fuerzas estadounidenses en la región, los aliados árabes de Washington en el golfo Pérsico y el tráfico marítimo, ‌lo que en cada ocasión ha acabado con un paso atrás de Trump.

La disputa sobre el estrecho de Ormuz sigue siendo un ⁠punto central de desacuerdo. Washington dice que el memorándum de junio exigía a Irán que abriera la vía navegable de vital importancia estratégica, mientras que Teherán sostiene que el texto preservaba explícitamente su autoridad sobre el tráfico marítimo.

La situación dejaría a Teherán ⁠con una mayor influencia sobre el estrecho que antes de la guerra, un resultado que probablemente se consideraría un importante revés para Trump.

Hasta ahora, Estados Unidos no ha logrado obligar a Irán a renunciar a su control sobre la vía navegable, lo que ha provocado un aumento de los precios mundiales del petróleo y ha hecho subir los precios de la gasolina —un tema políticamente delicado— en Estados Unidos. Los precios del petróleo caían este lunes tras la última decisión de Trump de abstenerse de emprender una acción militar, con los futuros del crudo Brent bajando más de un 4%, a unos 84 dólares por barril.

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