El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retiró oficialmente el histórico avión presidencial Boeing 747-200B que prestó servicio durante más de tres décadas y anunció que utilizará de manera temporal una aeronave donada por la familia real de Catar.

El último vuelo del antiguo Air Force One se realizó tras la cumbre del G7 en Francia.

La nueva aeronave, también un Boeing 747, fue modificada para cumplir funciones presidenciales mientras se concluye la construcción de los nuevos aviones encargados a Boeing.

La decisión ha generado polémica en Estados Unidos por tratarse de una donación extranjera y por las dudas sobre aspectos éticos y de seguridad.

El Pentágono sostiene que la adaptación del avión catarí costó 400 millones de dólares, una cifra inferior a los más de 5 mil millones destinados para los dos aviones que prepara Boeing.

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