347 kilómetros de paraíso… y una que otra sombra discreta
En Yucatán, la costa se vende sola:
347 kilómetros de playas limpias y blancas, aguas tibias color esmeralda del Golfo de México, y un litoral que seduce al turismo nacional e internacional sin necesidad de mucho discurso.
Aquí se viene a descansar… pero también a comer:
cochinita pibil, pescado frito, ceviches frescos y ese inconfundible aroma a leña, sal y achiote que abre el apetito desde que uno pisa la arena.
Y sí, Yucatán presume —con razón— ser un destino privilegiado.
Seguro, hospitalario, y con una oferta turística que sigue creciendo.
Estas vacaciones de la Semana Mayor, no pierdas la oportunidad junto con tu familia
en gozar la hospitalidad y bonhomía de los yucatecos que te esperan con los
Brazos abierto / Te esperamos…
DAHEMONT.
