Calladitos se ven más bonitos

Mientras el discurso público habla de austeridad, justicia social y derecho humano al agua, la realidad —documentada— muestra otra cara: concesiones, permisos y accesos millonarios de agua concentrados en manos de figuras políticas de todos los colores. No es consigna, son números. No es sospecha, son registros.

La lámina de hoy no acusa con gritos; exhibe con datos. Metros cúbicos que contrastan con colonias sin presión, comunidades con tandeos y regiones completas donde el agua es un privilegio intermitente. Cambian los partidos, no cambia el patrón.

El agua, recurso estratégico y finito, se ha convertido en símbolo de poder silencioso. Quien la controla, manda. Y cuando el tema incomoda, el silencio institucional se vuelve costumbre.

Por eso el remate es claro:
calladitos se ven más bonitos,
pero callados no son inocentes.

El debate no es ideológico; es ético.
La pregunta queda abierta: ¿quién cuida el agua… y para quién?
Federico Snap/Dahemont…

Por admin