Por: El Compadre Chiles
La política suele ser contagiosa, pero a veces también lo son los exabruptos.
Resulta que la prima hermana de AMLO, Manuela Obrador Narváez, delegada del Bienestar en Chiapas, decidió soltar metralla verbal durante un mitin de Morena al referirse al presidente Donald Trump como un personaje “asqueroso y misógino”.
Palabras que, como bien sabemos, ya no se las lleva el viento. Hoy quedan grabadas, viajan a la velocidad de la luz por las redes sociales, cruzan fronteras y terminan aterrizando en los escritorios de la Casa Blanca, donde despacha el destinatario de semejantes flores.
El asunto escaló tanto que la mismísima Claudia Sheinbaum, quien ocupa la Presidencia de la República, tuvo que referirse al tema durante su ya tradicional conferencia mañanera. Sin decirlo abiertamente, dejó entrever que esos calificativos no son precisamente los más adecuados cuando se trata de la relación con el principal socio comercial de México.
Y es que una cosa es la arenga partidista para consumo interno y otra muy distinta la diplomacia internacional, donde cada palabra pesa, cada gesto cuenta y cada desliz puede convertirse en titular de ocho columnas.
Lo curioso del caso es que todo esto ocurre en momentos particularmente sensibles para la relación bilateral, cuando los reflectores apuntan hacia los acuerdos comerciales, la seguridad fronteriza y los temas migratorios.
Como decía la abuela: “si vas a tirar piedras, primero asegúrate de no vivir en una casa de cristal”.
¡Salud y buenas tardes!
Cosas veredes, Mío Cid…
Compadre Chiles…
